La caldera pierde presión y no hay fugas
La caldera pierde presión y no hay fugas: causas más comunes y cómo solucionarlo
Si la caldera pierde presión y no hay fugas visibles, es normal quedarse a cuadros: rellenas el circuito, funciona un rato… y a los pocos días vuelve a estar por debajo del mínimo o incluso se bloquea. Este problema es más frecuente de lo que parece y, en la mayoría de casos, sí hay una pérdida de agua o de presión, pero ocurre de forma intermitente, por un punto “oculto” o mediante un sistema de seguridad que evacua sin dejar un charco evidente.
En esta guía vas a ver por qué puede bajar la presión sin que veas agua en el suelo, cómo identificar el patrón (si cae en frío, en caliente o tras usar calefacción), qué comprobaciones puedes hacer sin abrir la caldera y cuándo conviene llamar a un técnico. Cuanto antes se localiza la causa, menos riesgo de averías y menos “rellenar por costumbre”.
Diagnóstico rápido: qué significa que la caldera pierda presión sin fugas visibles
Primero, conviene entender una idea clave: la presión de la caldera (circuito de calefacción) baja por una de estas razones:
- Sale agua del circuito (aunque no lo veas): microfuga, purgador, válvula de seguridad, punto oculto en pared o suelo.
- Se descargó por seguridad en algún momento (y tú no lo viste): la válvula de seguridad expulsó agua cuando la presión subió demasiado.
- La lectura no es fiable: manómetro defectuoso o sensor de presión que da valores erróneos (menos habitual, pero posible).
Por eso, el primer objetivo no es “subir presión y ya”, sino detectar cuándo baja y en qué condiciones. Ese patrón suele señalar la causa real.
Por qué la caldera pierde presión y no hay fugas: causas más comunes
A continuación tienes los motivos más habituales en viviendas, con señales para reconocerlos.
1) Válvula de seguridad que descarga (y el agua se va por un tubo)
Esta es una de las explicaciones más frecuentes cuando la caldera pierde presión y no hay fugas. La caldera tiene una válvula de seguridad que abre si la presión se dispara (normalmente cerca del límite). Cuando ocurre, expulsa agua por un tubo de descarga que suele ir a un desagüe o cae a un punto donde no siempre lo notas.
¿Por qué subiría tanto la presión como para descargar?
- Vaso de expansión sin carga o dañado (no absorbe la dilatación del agua al calentar).
- La caldera se rellenó en exceso (presión alta en frío).
- La llave de llenado deja pasar agua y la presión sube sola hasta que descarga.
Señales típicas:
- La presión sube mucho cuando la calefacción está funcionando.
- Después de un rato, baja y al día siguiente está baja “sin motivo”.
- Puede haber humedad cerca del tubo de descarga o en el desagüe asociado.
A veces no ves el agua porque cae directamente a un desagüe o porque el goteo es pequeño y se evapora.
2) Microfuga en radiadores, llaves o uniones (pierde muy poco, pero constante)
Una microfuga puede no dejar charco, especialmente si es un goteo mínimo que se seca en el metal caliente o se filtra por un punto poco visible. Con el tiempo, esa pérdida se traduce en caída de presión.
Puntos típicos donde se “pierde sin verse”:
- Uniones de radiador (tapones laterales, detentores, válvulas termostáticas).
- Racores cerca de la caldera o llaves inferiores.
- Juntas envejecidas que solo gotean cuando el circuito está caliente.
Cómo detectarlo: pasa papel o una servilleta por las uniones. Una microhumedad que no se ve a ojo aparece enseguida en el papel. Mira también marcas de óxido o “salitre” de cal en el metal.
3) Purgadores automáticos que pierden agua
Muchos circuitos tienen purgadores automáticos (en la caldera, en colectores o puntos altos). Si el purgador falla, puede soltar agua poco a poco sin que lo notes, sobre todo si está en un lugar oculto.
Señales:
- Manchitas o marcas de cal alrededor del purgador.
- Humedad en un punto alto (armario de caldera, falso techo, etc.).
- Caída de presión lenta pero continua.
Además, un purgador que pierde puede introducir aire con el tiempo, generando ruidos en radiadores y empeorando rendimiento.
4) Fuga oculta en tuberías empotradas (pared/suelo)
Si no ves agua en la caldera ni en radiadores, pero la presión cae, existe la posibilidad de una fuga en un tramo empotrado. No siempre aparece una mancha inmediata: el agua puede filtrarse hacia un forjado, un patinillo o un punto que tarda en manifestarse.
Señales que suelen acompañar:
- La presión baja incluso con la caldera apagada (sin uso de calefacción).
- Alguna zona del suelo o pared se nota más fría o con olor a humedad.
- Con el tiempo aparecen manchas en techo de vecino o en rodapiés.
En estos casos, una localización profesional (termografía, gas trazador, etc.) evita romper al azar.
5) Vaso de expansión en mal estado (ciclo de subir y descargar)
El vaso de expansión no hace que la caldera pierda presión por sí solo, pero provoca un fenómeno muy típico: al calentar, la presión sube demasiado, la válvula de seguridad descarga, y después la caldera se queda con poca presión. El usuario rellena… y el ciclo se repite.
Patrón típico:
- En frío la presión está “bien” tras rellenar.
- Al poner calefacción, la presión se dispara.
- Se pierde agua por descarga (a veces sin verlo) y al enfriar queda baja.
Si te identificas con este patrón, es muy probable que la causa real sea el vaso de expansión o la llave de llenado que provoca sobrepresión.
6) Manómetro o sensor de presión defectuoso (menos frecuente, pero posible)
En algunos casos, la caldera marca presión baja, pero el circuito no está realmente perdiendo. Esto puede pasar por un manómetro analógico dañado o un sensor de presión que lee mal.
Cómo sospecharlo:
- La caldera muestra valores incoherentes (subidas/bajadas bruscas sin relación con uso).
- No hay síntomas asociados (ni bloqueos reales, ni descarga, ni ruidos, ni cambios de funcionamiento).
Aun así, es menos común que las causas anteriores, y suele confirmarlo un técnico con comprobación.

Qué puedes hacer tú sin abrir la caldera para encontrar la causa
Si la caldera pierde presión y no hay fugas, estas acciones ayudan a localizar el origen sin tocar componentes internos.
1) Marca la presión y observa el patrón
- Deja la presión en un valor correcto en frío.
- Anota la presión en frío y luego en caliente (tras 20–30 min de calefacción).
- Vuelve a comprobar al día siguiente en frío.
Con eso sabrás si el problema ocurre al calentar (expansión/descarga) o en reposo (fuga constante).
2) Revisa el tubo de descarga de la válvula de seguridad
Localiza el tubo de descarga (si es accesible) y coloca papel seco debajo o revisa si hay humedad. Si se humedece cuando la caldera trabaja, ahí tienes una pista clave.
3) Pasa papel por uniones de radiadores y llaves
Revisa detentores, válvulas y tapones. Una microfuga puede no verse, pero el papel la delata. Mira también señales de cal u óxido.
4) Escucha y observa: ¿hay aire en radiadores?
Si además de bajar presión tienes radiadores que gorgotean o calientan mal, puede haber entrada de aire asociada a una pérdida (purgador defectuoso o microfuga).
5) Evita rellenar continuamente sin investigar
Rellenar una y otra vez sin localizar la causa puede empeorar el problema si el origen es un vaso de expansión (porque provocas más subidas y descargas) o si hay una fuga oculta (porque mantienes el circuito presurizado y la pérdida continúa).
Qué hacer según el escenario (soluciones habituales)
Una guía práctica según lo que descubras:
- Si sube mucho en caliente y luego baja: revisar vaso de expansión y válvula de seguridad.
- Si baja lentamente en frío: microfugas, purgadores o fuga oculta.
- Si baja tras usar calefacción varios días: descarga intermitente por seguridad o microfuga que solo aparece en caliente.
- Si el tubo de descarga está húmedo: hay descarga; buscar causa de sobrepresión.
En la práctica, la combinación “vaso de expansión + válvula de seguridad” es una de las más repetidas cuando el usuario no ve fugas pero está rellenando cada poco.
Cuándo llamar a un técnico (y por qué suele ser lo más rentable)
Conviene pedir revisión profesional si:
- Tienes que rellenar más de una vez cada pocas semanas.
- La presión cae por debajo del mínimo y la caldera se bloquea.
- La presión sube mucho al calentar y sospechas descargas.
- No encuentras ninguna microfuga y empiezas a ver humedades en casa o en vecinos.
Un técnico puede comprobar vaso de expansión, estado de la válvula de seguridad, purgadores, llaves, y si hace falta, localizar fugas ocultas sin romper media vivienda. Eso suele ahorrar dinero frente a ir “probando” piezas o rellenando indefinidamente.
Si la caldera pierde presión y no hay fugas visibles, casi siempre hay una explicación: descarga por seguridad, purgadores, microfugas discretas o pérdidas ocultas. La clave está en observar el patrón (en frío o en caliente) y revisar puntos críticos como el tubo de descarga y las uniones. Con un diagnóstico temprano, el problema se resuelve antes y evitas que se convierta en una avería mayor justo en la época de más uso. Si quieres, en el blog tienes más guías sobre presión correcta de caldera, por qué sube la presión sola y cómo bajar presión para completar el mapa de soluciones.